Contratar una póliza sin entender el riesgo que transfiere es convertir una decisión financiera en un acto de fe. La pregunta correcta no es primero “¿cuánto cuesta?”, sino “¿qué obligación económica quedaría sin respaldo si yo faltara?”.

El problema que resuelve

Cuando una persona genera ingresos de los que dependen otras, su fallecimiento tiene consecuencias económicas medibles: gastos inmediatos, deudas, educación, vivienda e ingresos que dejan de existir.

La suma asegurada debe responder a una necesidad, no a la cifra más cómoda de presentar.

Cómo funciona

La persona declara información relevante, la compañía evalúa el riesgo y emite un contrato. A cambio de una prima, entrega la suma asegurada a los beneficiarios cuando ocurre el evento cubierto y se acredita conforme a la póliza.

Qué suele cubrir —y qué no

La base suele ser fallecimiento. Pueden añadirse invalidez, enfermedades graves o muerte accidental. Exclusiones y requisitos cambian: deben leerse en las condiciones generales.

Errores frecuentes

  • Elegir la suma sin calcular obligaciones.
  • No actualizar beneficiarios.
  • Omitir información relevante.
  • Confundir garantías con proyecciones.

AHORA QUE ENTIENDES CÓMO FUNCIONA

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Contenido educativo. No constituye asesoría financiera, fiscal, jurídica o de inversión personalizada.